Aunque parten de ideologías opuestas, tienen por común denominador la creencia de que la voluntad ciudadana no es lo suficientemente apta para elegir quien debe ejercer el poder público.
En el continente americano se ha revivido un auge de gobiernos y grupos retrógradas y anti derechos que buscan limitar las libertades civiles o coartar de manera selectiva los derechos alcanzados.